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Cuando empecé a escribir esto
tenía más o menos calculado
la duración,
la letra,
el mensaje,

esta es
la colección de poemas que te debo
el amor que nunca leíste
mi otra parte blanca

yo también sé
escribirte poemas de amor.

Ya sé que
siempre estoy hablando de
el abismo
los cuervos
el enemigo interior
mi demonio
la serpiente
el sentimiento
la ausencia
la infinita ausencia
la quiebra
este humo gris
todo plasmado
sobre el mismo fondo negro
de los lirios.

¿Cómo es sentir desde fuera
esta herida

eternamente sangrante?

Te adelanto que
al final de este libro
de esta confesión
de este relato
de meditaciones

me habré desecho casi por completo
de ella.

Casi.

No sé ni el porcentaje
ni el precio
para salvarme.

No lo conozco.

Tampoco lo conoces tú.

Tampoco entiendes
la mitad de las cosas que escribo
pero entiendes más de lo que dices
y yo sé que te callas muchas cosas,
oh, asesina
lo sé

también sé que me quieres al final de tu ausencia
al fondo de la soledad del pasillo
entre el calor de la cama desecha
en la oscuridad
de las esquinas
de la última sombra,

tú también
habitas en mí

de la misma forma que yo en ti.

¿Qué estamos haciendo?

Siete días y medio.
Siete jodidos
y larguísimos
insoportables

siete días y medio.


Tengo todavía tanto
que aprender de ti...




                                                                                  180 horas.